martes, 18 de noviembre de 2014

Cuando estar en Canadá era estar en casa

..Y aquí me encuentro...fue casi ayer (y 2 meses aprox) cuando cogí el tren cargada de ilusión, incertidumbre y un pedazo mochilón más grande casi que yo; aunque algunos dijeran que no era mucho para tan magna aventura.
Solo unas horas por Madrid, disfrutadas en muy buena compañía, hacen a una sentirse como en casa.  ¿En qué momento me daría la "cosilla" esa que todo el mundo preguntaba? : "¿estás ya nerviosa?", "¿te ha dado el canguele?" La verdad que de eso...ni rastro... Contenta danzando por aeropuertos, observando la gente que se despide, corre entre puertas de embarque, aquellas que duermen durante horas hasta su próximo vuelo... Me encanta imaginar qué historias tienen detrás,¿ vienen o van?, ¿están de viaje o de trabajo?, ¿para cuántos es la primera vez que viajan?, alguno va a darle la sorpresa a su pareja llegando sin avisar,...momento Amelie o mucha telenovela a las espaldas quizá...


y es que encontrar un policía en Frankfurt que ha estado en Murcia y te habla de la plaza de la Catedral, Santo Domingo, las fiestas...te hace sentir que estás cerca de casa, que el avión no te ha llevado más allá de Torrevieja, por aquello de estar rodeado de alemanes. 
Cierto es que uno no debe pensar en películas como "Viven" cuando monta en avión, pero en este caso me resultó inevitable pensar en ese equipo en la nieve mientras sobrevolábamos Groenlandia ¡QUE IMPRESIÓN!! Hielo, hielo, hielo y más hielo allá donde miraras y durante laaaaaargo tiempo, durante el cual yo revisaba a mis compañeros de viaje pensando a cuál me comería primero. Desde luego no el chiquillo de mi derecha, había sido muy majo dejándome los cascos para entretenerme durante el vuelo. 

Y finalmente, 8765 kms dirección noroeste aterrizamos en Vancouver. En donde tras responder a más preguntas que en 7 temporadas de 50x15 a uno le dan permiso para pisar tierras heladas.
¡¡¡QUE EMOCIÓN!!! ¡¡EMILIO ESTÁ ALLÍ!!! después de año y medio de nuestro "hasta mañana" a la salida de Revolver en Murcia, ¡¡allí estamos!! Mochilones que no dejan correr, grito "¡¡EMILIO!! ¡¡BONICO!! ¡¡ayyyyy!!! ¡¡estás aquí!!!" y 3 segundos después la madre que llevo dentro sale y dice en tono preocupado "Estás más delgado..¿estás comiendo?". Hace a una sentirse como en casa, no ha pasado el tiempo, la distancia no es cuestión de kms, la ponen las personas y en la amistad uno lo siente en el segundo 1 tras el reencuentro.

Por eso, "Cuando estar en Canadá era estar en casa". Maro y Emilio, ese tiempo, seguía en casa, fue estar en familia, tantas ganas de veros, achucharos, de hablar... (descansaríais oídos cuando me fui ¡eh!). Cuando queráis montamos el equipo de curling, el podio nos sienta tan bien...




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